miércoles, 22 de junio de 2016

LA TORRE DE YERO.-Salvando la memoria histórica desde su descubrimiento hasta su declaratoria como Monumento Local.

Autores: Ing. Orlando Álvarez de la Paz
              Lic. Santiago F. Silva García
                    Noel Cabrera Pérez 


En el mes de octubre de 1982, el Grupo Caonao de la Sociedad Espeleológica de Cuba, fundado el 9 de octubre de 1978 y dirigido por el Licenciado en Física y Astronomía Santiago Silva García, acuerdan desarrollar un ciclo de tres caminatas, de 59 km de recorrido total, en homenaje a la Jornada Ideológica Camilo – Ché, denominada “De la Colonia a la Sierra”.
En el diario de la segunda caminata, del domingo 17 de octubre de 1982, uno de los miembros del referido grupo señalaba:
A la mañana siguiente nos levantamos a eso de las 6: 00 am. Cerca de aquí hay un naranjal que visitamos temprano antes de lavarnos la cara. Inmediatamente después fuimos para casa del primo de Leonardo Rojas [“El Ruso”], [Lámina 1].
Se dice que en esta zona existe una gran cantidad de fósiles. Al primo de
Hugo le interesa de cierta forma esto, por lo que ha recogido diversos y variados fósiles, entre los cuales se aprecian gran cantidad de conchas y caracoles.
Desayunamos y luego Silva nos dio una pequeña explicación acerca de cómo guiarse con un mapa y los requisitos muy indispensables para ello.
Partimos de la casa hasta llegar a una torre [Fotos 2-4]; la cuál le denominé ”La Torre de Cayajaca”, nombre que le doy a este diario, allí cada uno dibujó una cara de la torre (Lámina 5)[1].
Fue así como se pintó por primera vez y se descubrió para la historia esta maravillosa joya de la arquitectura colonial del siglo XIX en Cabaiguán. Inmediatamente comprendimos su alto valor histórico, su construcción arquitectónica única, que la diferenciaba de otras edificadas en otras regiones de la provincia de Sancti Spíritus y el país, así como de la necesidad de su restauración por constituir un inmueble con un significativo valor patrimonial.


A partir de ese momento, el Grupo Caonao proyectó una serie de trabajos de investigación arqueológica, de divulgación de sus valores, que comenzaría a dar sus primeros frutos a partir del año 1984.
En ese año se presenta el trabajo, en el Coloquio de la Cultura Cabaiguanense, La torre de Yero. Rescate de uno de los componentes de nuestro patrimonio cultural[2]. (Lámina 6).
Esta investigación obtiene el Segundo Lugar y constituye la primera indagación que se realiza de la torre de Yero. La investigación recoge las circunstancias en la que se conoció de su existencia. Se brindan además algunos apuntes históricos sobre el municipio de Cabaiguán, los elementos constructivos que componían la hacienda "Jesús, María y José" y una descripción arquitectónica  y los elementos constructivos, concluyendo que la misma era la única de su tipo en Cabaiguán, recomendándose que:
Apoyándose en lo establecido en el Decreto Ley # 55 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de la República de Cuba, sobre el Reglamento para la Ejecución de la Ley de los Monumentos Nacionales y Locales.

Que se eleve a la Comisión Provincial de Monumentos la propuesta de que la Torre de Yero sea declarada Monumento Local; atendiendo a lo expresado en su capítulo VI, artículo 30, del referido documento; el cual expresa:

La declaración de Monumento Nacional o Monumento Local se hará atendiendo al valor o valores que el mismo presenta en los aspectos histórico, ambiental, natural o social.
Los primeros trabajos de investigación arqueológica son ejecutados por el Grupo Caonao en el año 1988. Según Silva (2007) [3]:
Estos hallazgos se producían con posterioridad a la culminación del Curso de Arqueología Colonial (año 1988), [impartido por el Máster en Arqueología Alfredo Rankin Santander y la Licenciada Silvia Teresita Angelbello Izquierdo]. De inmediato nos dimos cita miembros del Grupo Caonao con investigadores del Museo Provincial de Historia y del Museo Municipal de Cabaiguán. El objetivo de este encuentro era extender una invitación a éstos últimos para que participen en los trabajos de campo que llevaríamos a cabo, con vista a localizar los cimientos de las restantes construcciones o edificaciones que formaron parte de de la hacienda "Jesús, María y José".
Entre sus resultados más significativos estuvo haber ratificado que las instalaciones de la hacienda habían sido quemadas por el Ejercito Libertador Mambí, al encontrar huellas de hollín en los lugares donde presumiblemente debieron existir ciertas molduras de madera en la torre y el hallazgo de carbón vegetal en el interior de un arco metálico de coche y en la habitación contigua, junto a fragmentos de madera quemada, en la parte de la casa vivienda excavada (Lamina 7).
Con posterioridad en 1991 Silva et. all.[4]  dan a conocer los resultados del estudio La torre de Yero. Elementos constructivos y arquitectónicos para su restauración, donde establecen una valoración de los mismos, la pintura (Lámina 8), tipos de ladrillos usados para su edificación (Lámina 9), entre otros elementos de interés (Lámina 10), concluyendo que:
  1. La no existencia de evidencias relacionadas con la industria azucarera o de documentos que confirmen -hasta el presente- que hubo tales instalaciones, permiten descartar la posibilidad de que la torre haya estado vinculada a tal actividad económica; por lo que su construcción debió tener una motivación probablemente religiosa, ornamental, o ambas a la vez.
  2. Se comprobó que en la hacienda se produjo un incendio de grandes proporciones, el cual provocó afectaciones en la torre; así como la destrucción de la casa de vivienda y otras instalaciones aledañas.
  3. La construcción de la torre debió estar enmarcada cronológicamente en el siglo XIX (finales de la primera mitad o comienzos de la segunda); según los resultados obtenidos del análisis de las evidencias arqueológicas colectadas en superficie próxima a ésta y a la casa de vivienda.
  4. Desde el punto de vista arquitectónico, se parecían elementos que responden por sus características estilísticas a diferentes órdenes; por ejemplo: el fuste de las columnas, liso y sin acanaladuras (toscano) y la forma del capitel, cuadrado y simple (Dórico), (Lámina 11).
El 26 de octubre de 1986, Manuel Echevarría Gómez, periodista del periódico Escambray entrevista a Santiago Silva, Orlando Álvarez y María B. Cruz, publicando el artículo La torre de Yero: Testigo mudo de la esclavitud, después de cien años de su abolición. Más de un siglo de existencia amenaza con perderla definitivamente; donde aborda los trabajos ejecutados por el Grupo Caonao hasta ese momento, sobre todo lo relacionado con la referida edificación (Lámina 12).
Pese al encomiable empeño del Grupo Caonao y de otras instituciones, como el Museo General Municipal de Cabaiguán y a pesar de haber informado a las diferentes instancias, en cuyo accionar estaba la restauración de la torre de Yero, ésta nunca se realizó.
En la década de los años 90, diferentes factores de carácter objetivo y subjetivo, además de la implantación en Cuba del Período Especial; que agudizaron radicalmente los problemas de todo tipo en la sociedad cubana del momento, provocaron su olvido involuntario.
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Referencias.-
[1] Orlando Álvarez de la Paz: La torre de Cayajaca, en: Diario de las tres caminatas, p. 9.

[2] Santiago Silva García, Orlando Álvarez de la Paz y María Berenice Cruz Martín: La torre de Yero. Rescate de uno de nuestros componentes del patrimonio cultural, 1984.

[3] Santiago Silva García: En busca del pasado. Secreto oculto bajo la tierra, en: Blog Gente, Cosas y Valores, 2007.

[4] Silva García, Santiago, Orlando Álvarez de la Paz, Rey S. Fernández y Luz I. Vázquez: La torre de Yero. Elementos constructivos y arquitectónicos para su restauración, en: Cohíba, Boletín del Grupo Caonao, p. 6, Cabaiguán, 1991.

email: ssilva@cubaarqueologica.org


 CONTINUARÁ... [ Parte 2]

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